La sombra del mentor

MentoringLa ilusión y las ganas de iniciar un nuevo proyecto, en muchas ocasiones, relegan a un segundo plano la necesidad de contar con los consejos adecuados para acertar a la hora de dar los fundamentales primeros pasos.

En otras ocasiones, esta ayuda es eludida en primera persona, incluso no es raro comprobar la existencia de casos en los que tal ayuda es denegada abiertamente, atendiendo normalmente a criterios “muy personales” de conocimiento, experiencia y capacidad personal.

Analizando algunas de las posibles causas que motivan estas actuaciones, es evidente que todas ellas ignoran el valor y los beneficios que la actuación de un mentor puede aportar al éxito del proyecto que se pretende iniciar, ya sea por desconocimiento de su labor, por un sentimiento de capacidad personal (en ocasiones insuficiente) o por la creencia de que un éxito “con ayuda” no es realmente un logro personal.

Es en éste último caso en el que la sombra del mentor puede entenderse que oculta al protagonista del éxito conseguido, pero este supuesto está muy alejado de la realidad.

El mentor está definido oficialmente en nuestro diccionario como consejero o guía (D.R.A.E.), siendo por tanto sus principales funciones las de aconsejar, asesorar, advertir, dirigir y encaminar las acciones y decisiones de su “mentorando” hacia la consecución de los objetivos planteados, basándose en su mayor experiencia, capacidad y conocimiento personal, lo cual no supone que sea suya la responsabilidad de las decisiones finales respecto a las acciones a realizar, sino de la capacitación del mentorando para que determine dichas acciones.

Por tanto, el mentoring se establece como una herramienta de apoyo y guía en un proceso de planificación, desarrollo y evolución personal y profesional, dirigido a la consecución de unos objetivos y logros que serán propios del mentorando, el cual se compromete a trabajar en este proceso y a confiar plenamente en la capacidad de su mentor para lograrlo.

Por todo ello, para la labor de mentoring se debe contar con profesionales experimentados, pero ¿es sencillo determinar las áreas más importantes?

Joel Peterson, presidente de JetBlue Airways, ha publicado un artículo en el que detallaba diez aspectos clave de un gran mentor, entre los cuales estaban la integridad, respeto, conocimiento y optimismo.

Es evidente que la preparación profesional específica en las áreas técnicas en las cuales se desarrolla la actividad profesional es muy importante, pero no se deben plantear solamente objetivos de conocimiento, sino también se han de incluir aspectos concretos de autodesarrollo y crecimiento personal.

El desarrollo de las personas redunda en los éxitos de sus organizaciones, por tanto, este tipo de procesos trasciende del entorno personal, para establecerse como un aspecto estratégico para las organizaciones.

La importancia del mentoring como herramienta para la generación de valor de las organizaciones está basada en el desarrollo de las carreras de los directivos, ejecutivos y profesionales que las componen, formando parte de los valores de identidad de muchas organizaciones, que han comprobado sus beneficios y continúan desarrollando esta actividad como parte de sus proyectos de gestión del talento.

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