La estrecha relación entre la persona, el equipo y el negocio se comprueba en la evolución que estos tres factores presentan a lo largo del proceso de transformación de las organizaciones, los cuales mantienen un eje común de desarrollo.
La estrecha relación entre la persona, el equipo y el negocio se comprueba en la evolución que estos tres factores presentan a lo largo del proceso de transformación de las organizaciones, los cuales mantienen un eje común de desarrollo.
¿Por qué muchas veces preferimos aparentar ser buenos hasta el punto de parecer tontos?, ¿creemos que esta forma de actuar mejora nuestro “perfil”? … pues no será precisamente el profesional y/o ejecutivo, ¿no crees?
¿Qué daríamos por conocer el futuro, aunque sólo fuera el inmediato? ¿Cómo afectaría a nuestro comportamiento antes de una reunión, entrevista, relación, discurso o negociación? Y tal vez lo más importante… ¿cómo nos afectaría emocionalmente?
Estamos en la era del talento, buscarlo, encontrarlo, integrarlo y retenerlo se establecen como los principales objetivos de muchas compañías, aunque hay otro del cual no se habla tanto, al menos públicamente, rentabilizar el talento incorporado.
Conocernos a nosotros mismos nos permite mejorar las relaciones con los demás, ya que, conocer y controlar nuestras emociones nos permite ser conscientes de lo que sentimos y de cómo y cuándo actuamos.