¿Te has planteado alguna vez el reto de ser asertivo? Seguro que en muchas ocasiones incluso te has definido como tal, aunque no hayas sido totalmente consciente de tu modo de expresarte y actuar.
¿Te has planteado alguna vez el reto de ser asertivo? Seguro que en muchas ocasiones incluso te has definido como tal, aunque no hayas sido totalmente consciente de tu modo de expresarte y actuar.
Debemos aceptar que nuestros procesos de razonamiento son muy complejos, más aún cuando nuestros sentimientos plantean variables adicionales a tener en cuenta, ya que aceptar esta realidad facilitará la posterior reflexión sobre nuestras actuaciones.
¿Por qué muchas veces preferimos aparentar ser buenos hasta el punto de parecer tontos?, ¿creemos que esta forma de actuar mejora nuestro “perfil”? … pues no será precisamente el profesional y/o ejecutivo, ¿no crees?
Conocernos a nosotros mismos nos permite mejorar las relaciones con los demás, ya que, conocer y controlar nuestras emociones nos permite ser conscientes de lo que sentimos y de cómo y cuándo actuamos.
¿Cómo atraemos el talento a nuestras organizaciones? ¿Cuáles son los principales elementos que logran retenerlo? ¿Cómo conseguimos que permanezca en la “órbita” de la empresa?