La órbita corporativa y el satélite “Talento”

La orbita corporativa¿Cómo atraemos el talento a nuestras organizaciones?

¿Cuáles son los principales elementos que logran retenerlo?

¿Cómo conseguimos que permanezca en la “órbita” de la empresa?

La respuesta a estas preguntas es objeto de debate en la actualidad en numerosos foros de gestión de personas y sin ánimo de ofrecer soluciones maravillosas, puede que una metáfora espacial sea un buen ejemplo para analizar este particular.

No parece una osadía establecer que la visión que crean las organizaciones es el principal elemento que configura su órbita y los mensajes que transmiten hacia el exterior son los elementos atrayentes del talento hacia ella. Cuando esa visión es compartida por las personas, se genera en ellas una carga de combustible en forma de sueños, expectativas, nuevos retos y metas y es el momento en el que persona y organización se integran en un “proyecto espacial” común y la persona se convierte en “satélite”, comenzando a orbitar alrededor de la empresa….la atracción está conseguida.

A partir de ese momento el trabajo de retener los nuevos satélites en la órbita de las empresas en las mejores condiciones de operación posible, impidiendo que la duración y repetición del recorrido entorno a la empresa genere un desgate excesivo del combustible que los mantiene en dicha órbita, es una tarea a la que muchas organizaciones no destinan el suficiente esfuerzo y recursos, ya que piensan que la inercia del movimiento es suficiente para asegurar la continuidad de la rotación del satélite alrededor de la organización.

No obstante, en ocasiones los satélites envían mensajes de ayuda, planteando problemas que dificultan su mantenimiento en órbita. Otras veces no envían ningún mensaje, lo cual generalmente no significa que no existan problemas, sino que en este caso las anomalías se comunican mediante un sistema menos detectable por la organización, el silencio, para el cual las empresas no suelen tener técnicos y/o programas de comunicación desarrollados, siendo un protocolo normalmente no ejecutado, ni siquiera en la primera de sus acciones…preguntar.

Estas anomalías suelen tener asociados procesos de reajuste de órbita, los cuales en muchos casos no coinciden con la establecida inicialmente y eso genera una serie de perturbaciones que generan la aparición de fisuras estructurales en los satélites, para las cuales muchas organizaciones no tienen un plan de contingencias previsto y pierden el satélite… sin conocer realmente la causa del problema que provocó dicha pérdida.

Otras organizaciones han desarrollado materiales especiales para “tapar” esas fisuras, es destacable el uso de los “billetes”, los cuales aunque no poseen un alto grado de resistencia unitario, se utilizan en distinta cantidad en cada caso para crear una “capa” suficientemente resistente al espesor de la fisura creada en cada satélite y mantiene al satélite operativo… pero no asegura la estabilidad estructural, ya que las fisuras continúan apareciendo bajo dicho material.

En tiempos de recorte presupuestario los satélites no pueden recibir la misma dotación de material “anti-fisuras”, lo cual agrava los antiguos problemas en la operatividad del satélite y genera nuevamente dificultad de mantenimiento de la órbita fijada… que traen consigo la pérdida de los satélites que mayor número y/o espesor de fisuras presentaban, aunque hasta ese momento muchas no eran observables.

Llegado este momento, no sería un protocolo descabellado que las empresas iniciaran un proceso de revisión de la visión que generó la órbita prevista, los mensajes que transmitieron y la realidad del estado de su órbita, para detectar las diferencias entre el proyecto inicial y su estado actual… aunque parezca una medida sencilla habitualmente no lo es, ya que normalmente se mantiene un protocolo de actuación estándar, que ofrece un análisis de la realidad habitualmente coartado.

Más efectivo sería acompañar dicha revisión con un análisis de la situación orbital, analizando los datos recogidos por los satélites a lo largo de sus numerosas rotaciones entorno a las empresas, pero este protocolo puede generar la aparición y gestión de múltiples no conformidades con el protocolo orbital oficial, lo cual genera tensiones en la compañía que en muchos casos se prefieren evitar… aunque eso suponga tener en órbita satélites con importantes daños estructurales.

Existen numerosas alternativas para el desarrollo del mejor protocolo de atracción y retención de satélites a una órbita empresarial, en muchos casos creadas ad hoc para cada compañía, pero en cualquiera de ellos no deberían faltar los capítulos destinados a la autorreflexión, autoconciencia, responsabilidad, compromiso y plan de acción y mejora, dirigidos a la búsqueda de nuevos caminos y nuevas formas de entender y aprender no sólo de las organizaciones, sino también de sus satélites, en lugar de mantener los programas espaciales estándar esperando que la inercia mantenga sus satélites en órbita. Es decir, es necesario trabajar en crear y mantener la visión de la empresa que inicia el proceso de atracción … entonces, ¿necesita tu organización un nuevo “programa espacial”?

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