Desarrollo personal mediante gestión financiera

Gestión financiera del desarrollo personalLa gestión efectiva de los activos y pasivos es una de las claves del éxito empresarial, siendo no menos cierto que también es vital en el terreno personal y profesional. Basándonos en los análisis de dos expertos en materia financiera, que por experiencia personal y profesional tienen que gestionar diversos elementos del balance de situación de diversas organizaciones para mantener y mejorar sus resultados empresariales, podemos hacer otra interpretación que nos ofrezca, además, información muy importante de cara a conseguir mejorar un balance personal y profesional positivo para nuestro desarrollo.

Kevin O’Leary y los tres errores

Kevín O’Leary, Shark en ABC’s Shark Tank, publica en LinkedIn un artículo (“3 Money Mistakes You Must Fix to Get Rich”) en el cual cita tres errores que se deben corregir para hacerse rico y aporta los consejos para evitarlos, en base a su experiencia como empresario, emprendedor e inversor:

Primer error. Te ahogan las deudas de crédito. El autor indica la necesidad de eliminar tus deudas lo primero, si quieres llegar a hacerte rico. Concretamente hace referencia a la acumulación de deudas por el uso de tarjetas de crédito, ya que el importe de las deudas suele incrementarse muy rápido, pero es muy difícil hacer que desaparezca con la misma velocidad. El consejo en este caso es leer la letra pequeña de los contratos.

Podríamos añadir una interpretación basada en la importancia de dejar atrás nuestras deudas personales, autoimpuestas en muchos casos, cuando iniciamos un nuevo proyecto, nuestros miedos y nuestros prejuicios y otros muchos elementos que han podido estar presentes en las anteriores experiencias personales y/o profesionales. Parece lógico pensar que si no somos capaces de eliminar nuestros malos sentimientos acumulados, generaremos una bolsa muy difícil de vaciar en el futuro. Tal vez prestando atención a los detalles podamos planificar el nuevo reto partiendo de un punto que realmente sea un nuevo inicio.

El segundo error que cita O’Leary es gastar porque te hace feliz. En muchas ocasiones incurrimos en gastos innecesarios para solucionar un mal día o una situación desagradable, utilizando un método que a corto plazo solventa el problema, pero que a largo plazo impide nuestro objetivo de bienestar económico. El consejo es identificar esos momentos de gasto emocional y evitar sus efectos, dirigiendo nuestras acciones hacia otras actividades de ocio que no supongan un elevado gasto económico.

La idea de derrochar todo tipo de recursos cuando las cosas no salen bien o al menos no como esperamos, como mecanismo de defensa o evasión del problema, es para evitar en muchos casos hacer un ejercicio de autorreflexión mediante el cual tomemos consciencia de nuestros actos, emociones, sentimientos y todos los elementos que han provocado la situación que nos lleva a este tipo de momentos. Siguiendo el consejo, podemos (y debemos) crear esos espacios de análisis y reflexión que nos ayuden a encontrar y mejorar nuestro estado actual y futuro, ya que sólo en base a la enseñanza que logremos obtener de esos momentos podremos evitar que se repitan en el futuro, o al menos tendremos un modelo creado para saber cómo gestionarlos.

El tercer error se basa en que la moderación no es divertida y los excesos de control y reducción de errores pueden llevar a la privación excesiva de demasiadas cosas, por ello debemos tener un “fondo de diversión” definido para poder desahogarnos y disfrutar del proceso en el que estamos inmersos, luchando para llegar al éxito.

En el ámbito personal y profesional en numerosas ocasiones nos fijamos unos objetivos demasiado ambiciosos, los cuales en muchos casos resultan inalcanzables por tiempo, por ámbito o por ambos criterios. La imposibilidad de alcanzar estas metas tiene asociado un sentimiento de fracaso y culpa que incide negativamente en nuestro desarrollo y en la determinación de las siguientes metas que nos planteemos.

La actitud frente al cambio debe basarse en un sentimiento positivo constante, para lo cual es fundamental plantearse pequeñas metas que nos permitan comprobar y disfrutar de los logros que conseguimos a medida que avanzamos, hasta llegar al objetivo final. En muchas ocasiones la mejor referencia es el dicho popular “no quieras correr, antes de aprender a caminar”.

Francisco Márquez de Prado y los Siete Magníficos

Finanzas.com publicó un artículo citando la ponencia de Francisco Márquez de Prado, Executive Sales de JP Morgan, en el salón Bolsalia, en el cual planteaba siete claves para un plan de ahorro a largo plazo, las cuales denominaba los Siete Magníficos:

Planificación. El consejo es que para ahorrar hay que tener un plan. Casi no hace falta interpretar esta frase en el ámbito del desarrollo personal y profesional, únicamente es necesario cambiar la palabra “ahorrar” por crecer, avanzar, progresar, mejorar, etc. para obtener un gran consejo en el terreno personal y profesional.

Riesgo. En este caso Márquez se refería a establecer el riesgo que nos permita vivir con un cierto sentido de seguridad. En el terreno personal nuestro círculo de influencia puede llegar a crecer si nos lo proponemos, pero debemos tomar algún riesgo intentándolo. Una posición demasiado segura supone en muchos casos estancamiento o incluso decrecimiento, pero un riesgo limitado no tiene porqué ser una amenaza, puede tratarse de una oportunidad.

Disciplina. En este punto cita la importancia de controlar las emociones para cumplir con nuestro plan de ahorro, analizando, reflexionando y comprendiendo todas las decisiones. Igual que en el caso anterior, este consejo es de aplicación directa al terreno personal y profesional si el plan de ahorro lo entendemos como un plan de inversión en nosotros mismos.

Paciencia. Refiriéndose a mantener la calma en los periodos de turbulencias financieras en determinados periodos. No todo en la vida puede ser un “camino de rosas”, si fuera todo tan sencillo de conseguir tal vez no se le daría tanto valor a lograr determinados objetivos, por ello la paciencia, centrarse en los objetivos y trabajar sobre ellos son claves de éxito.

Permanencia. Márquez indica que la bolsa parece premiar la paciencia y la permanencia en el largo plazo. Si evaluamos nuestra carrera profesional desde el enfoque del largo plazo podemos observar nuestro desarrollo bajo otro punto de vista, es un ejercicio muy importante en momentos de crisis o cambio, ya que nos aporta una visión de conjunto, de los logros que hemos conseguido a lo largo de un periodo de tiempo determinado, la inmediatez de un resultado puede causar alegría pero no aporta el mismo grado de reconocimiento que la permanencia en el largo plazo.

Diversificación. Otro consejo es que una cartera de ahorro a largo plazo se debe componer de diferentes activos. El desarrollo personal puede lograrse por diversos caminos, normalmente los logros profesionales se apoyan en un trabajo de crecimiento personal. La formación es uno de los factores que consigue un incremento del valor personal que en muchas ocasiones no puede lograrse en el terreno profesional, siendo por ello una actividad que no debe dejarse de lado apostando únicamente por la experiencia en un puesto de trabajo.

Inflación. El elemento que trata como traidor es la inflación, cuyo efecto es la subida de los precios que desvaloriza el ahorro. Tal vez el error más importante es pensar que se está totalmente preparado para todo o que ya no hace falta aprender más para poder mantener el “modelo de vida” que se tiene en un momento determinado. Cuando el entorno avanza y nosotros no avanzamos con él, nos quedamos obsoletos. Las circunstancias pueden cambiar, las necesidades pueden crecer y nuestro fondo de habilidades, competencias y capacidades puede ser insuficiente respecto al del resto, desvalorizándose nuestra posición respecto a los demás.

Todos estos factores tienen un objetivo común, crear y mantener un activo (personal y profesional) sólido y escalable, capaz de asegurar rendimientos positivos futuros, basado en la necesidad de comprometerse en la gestión eficiente de los pasivos (obligaciones) necesarios para que el proceso pueda llevarse a cabo con garantías de éxito. ¿Hablamos de finanzas o hablamos de personas?

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